domingo, 22 de abril de 2018

Cuba: continuidad y cambios



Enrique Román

Son las dos alternativas que se han utilizado para calificar el relevo de poderes que acaba de tener lugar en Cuba.
En las noticias de los grandes medios  y en artículos, son,generalmente, caracterizaciones opuestas. 
Hay criterios honestos al respecto, que reclaman un ritmo mayor en los cambios ya aprobados en diferentes instancias – en algunos casos luego de amplias consultas populares – y temen que la consigna que llama a la continuidad conduzca al inmovilismo.
Nada nuevo.  La velocidad de lo que en Cuba se conoce como actualización del modelo socialista cubano es un tema que ha ido y seguirá yendo a debate con frecuencia.
Menos honesta es la contraposición cuando proviene de la gran prensa mundial y de criterios interesados. 
Para esta vertiente, cambios quiere decir desarrollo de la economía privada no como un elemento estructural de la organización socialista de la producción, sino como el único elemento.  En concreto, se trata de criticar al gobierno cubano por no construir aceleradamente… el capitalismo.
En ambos casos el problema, me parece, está mal planteado.
La dirección cubana ya no sabe cómo va a insistir en que el camino de Cuba es el del socialismo, que preserve las ideas de justicia social y de respeto a la dignidad humana que han prevalecido a lo largo de sesenta años de obra revolucionaria. 
Que la actualización de las estructuras y procedimientos de la economía cubana no tienen relación con  los métodosfunestos, drásticos, recomendados por organismos financieros internacionales  como el Fondo Monetario Internacional, sino que preservan un principio que ha dominado en momentos muy diversos el ejercicio del poder en Cuba:  pase lo que pase, ningún cubano quedará desamparado.
La otra preocupación más honesta es manca en su visión del camino recorrido por Cuba, y por su gobierno saliente, en la última década.
El recuento es abundante
El recuento de lo hecho es prolijo.  Se trata de cosas hechas pero sobre todo de caminos emprendidos, cuya conclusión requiere, simplemente, seguimiento y tiempo.  Más tiempo del deseado. Continuidad.
Algunos ejemplos:
-  En las máximas instancias del gobierno y del Partido Comunista, y tras un masivo proceso de discusión popular, de la cual surgieron miles de sugerencias, se aprobaron los llamados lineamientos para el desarrollo económico y social del país en los próximos años. Su puesta en práctica supondría la concreción inicial de un modelo socialista cubano, acorde con las experiencias y los tiempos que corren.  Y futuros.
Sujetos a condiciones complejas provenientes de la propia economía, cubana e internacional, de pasos en falso y de revisiones que requieren de tiempo y, en relación con este factor, de necesidad de alcanzar el consenso necesario para su ejecución, los lineamientos se hacen realidad con ritmo desigual.
Su ejecución seguirá siendo  la tarea estratégica de la nueva dirección cubana.  Empezando por la economía.
- Como parte de ellos estuvo la creación de un sector privado en la economía cubana.
Fue la convicción de que la estructura económica futura debería permitir que el peso de la economía estatal se concentrara en los sectores estratégicos de la economía, y que las actividades que no cayeran en esta denominación fueran ejecutadas por privados o por cooperativas.
En muy poco tiempo,  se creó un sector que emplea hoy a más de medio millón de trabajadores, es decir, al veinte por ciento de la fuerza laboral del país.
En un abrir un cerrar de ojos.  Pero en un abrir y cerrar de ojos no se estructura esta actividad con el rigor que debe tener, ni se crean la cultura y los hábitos que su funcionamiento requiere, ni se logra la aceptaciónde la sociedad,  en un contexto donde la igualdad social se confundió, y se confunde, con el igualitarismoeconómico. 
- La relación incluye también el levantamiento de prohibiciones y la adopción de políticas que carecían de sentido, pero que en muchos casos no se agotan en su simple eliminación.  La mayor flexibilidad de las regulaciones migratorias, por ejemplo, induce un proceso mucho más amplio, de resonancias políticas y culturales, de vinculación de los cubanos de la isla, con el más de un millón de cubanos que viven fuera.
- Un paso conmocionarte pero inevitable, y que repercutirá no solo en lo más profundo de las estructuras de la economía, sino en la propia vida diaria de los cubanos, será la unificación monetaria.  Las informaciones hablan de quince grupos de trabajo, estudiando las aristas de un problema tan complejo y sensible como inevitable. Los próximos meses y años estarán marcados fuertemente por las decisiones que se adopten.
-  Lo más sonado, y que ahora ya no es solo un acontecimiento insólito, sino el telón de fondo sobre el cual se recorta la actitud del actual gobierno estadounidense, fue nada más y nada menos el inicio de un proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Muy poco tiempo atrás del 17 de diciembre del 2014hubieran parecido sucesos de ciencia ficción los pronunciamientos de los presidentes de ambos países anunciando el inicio de este proceso.O lo que vino después, como la visita del presidente Barack Obama a Cuba y su imagen revistando las tropas cubanas en el Palacio de la Revolución, acompañado por Raúl Castro.
Cuba no había cedido un ápice en sus posiciones ni mermado en un adarme la dignidad nacional.  Estados Unidos había comprendido que el camino que había seguido durante décadas frente a Cuba, era erróneo e improductivo.  Ambos coincidieron en que la fatalidad geográfica obligaba a encontrar una plataforma de diálogo mutuamente respetuoso y conveniente para ambos países.
Si bien se acordaron numerosos protocolos de colaboración en áreas diversas, la administración Trumphizo retroceder el reloj de la historia.  Pero el antecedente creado prueba que la convivencia alcanzada en estos términos no es solo posible, sino el único status aceptable.
Si la política internacional tuviera lógica, Donald Trump sería una anécdota desagradable, pero superable.  Corresponde a la nueva dirección cubana lidiar con este tema, proceloso y sensible, en lo externo y en lo interno, y mantener la línea adoptada desde el inicio de la revolución: disposición al diálogo sin merma de la soberanía y la dignidad.
Son solo botones de muestra.  El expediente que debe continuar la gestión de Miguel Díaz Cannely sus colaboradores recién electos es muy abultado y sumamente responsable.  Se trata de seguir modelando el socialismo que conviene a la experiencia y a la situación de la República de Cuba.  De asumir la enorme carga histórica que le legan quienes le precedieron, los que hicieron la Revolución de 1959 y gobernaron, y los que, en disímiles condiciones, entregaron sus vidas a esta causa. Ahí reside la continuidad más profunda.
La redacción y puesta en vigor de una Constitución de la República que actualice la de 1976, que adecue esta ley fundamental a las nuevas realidades y a las que están por venir, está en sus manos. 
También estará precedida por el requisito principal al que aspiraba Martí: laconsagración en ella, y en el sistema que regula, de la dignidad plena del hombre.

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